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La Tierra es el tercer planeta del sistema solar. El Sol es una de las estrellas de la Vía Láctea, una de las millones galaxias el universo. El interés de la geografía se centra en el planeta Tierra: su forma, su estructura y la distribución de los fenómenos naturales y humanos en él.

La Tierra obtiene su energía del Sol, que le envía luz y calor en forma de radiación. Los ciclos de actividad solar, la existencia de manchas o las características del viento solar afectan a los acontecimientos de la Tierra, sobre todo los que están íntimamente ligados al clima. La luz solar tarda unos ocho minutos en alcanzar la Tierra.

El sistema solar está compuesto por una estrella, el Sol, y nueve planetas que orbitan a su alrededor, además de satélites, asteroides, cometas y meteoritos. El Sol es una de las estrellas de la Vía Láctea, en una de las millones galaxias el universo. Las demás estrellas del universo están tan alejadas de la Tierra que su distancia se mide en años luz, 300.000 kilómetros por segundo. El Sol tienen diámetro de 1.392.000 kilómetros.

Los planetas que forman el sistema solar, del más cercano al más lejano, son: Mercurio, Venus, Tierra y Marte (planetas interiores) y Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno (planetas exteriores). Además existen una serie de planetas enanos, de carácter rocoso, órbitas más elípticas y compartidas con otros cuerpos celestes. Son planetas enanos Plutón, Ceres, Eris, Makemake, Haumea, y otros que se van descubriendo y clasificando.

Distancia media al Sol en Millones de kilómetros

  1. Mercurio → 58
  2. Venus → 108
  3. Tierra → 149
  4. Marte → 228
  5. Júpiter → 778
  6. Saturno → 1428
  7. Urano → 2873
  8. Neptuno → 4501

Todos los planetas giran alrededor del Sol en órbitas elípticas. El Sol se encuentra en uno de los focos de la elipse. El plano en el cual orbita un planeta, idealmente sobre el ecuador celeste, se llama plano de la eclíptica.

Mercurio es el planeta con una órbita alrededor del Sol más breve, 87,9 días. Venus es el objeto más brillante del cielo después del Sol y la Luna. Es el planeta más cercano a la Tierra, 41 millones de kilómetros cuando está más cerca. Júpiter es el planeta más grande el sistema solar, con un diámetro de 140.882 km. Saturno contienen más de 100.000 pequeños anillos, todos ellos girando en torno al planeta.

La Tierra tiene un solo satélite: la Luna. La Luna presenta siempre la misma cara a la Tierra ya que su tiempo de revolución es el mismo. Es un satélite muy grande con respecto al planeta, 1/3 de su masa, por lo que tiene efectos decisivos sobre los fluidos de la Tierra, atmósfera y agua, con el efecto de marea.

La Tierra tiene una forma, a pequeña escala, aproximada de una esfera, aunque está achatada en los polos. Su forma responde a las características de un cuerpo sólido en revolución. La mayor circunferencia de la Tierra, el ecuador, mide unos 40.075 km; y un círculo máximo que pase por los polos mide unos 40.007 km. El ecuador es una línea imaginaria con dirección este-oeste que divide a la Tierra en dos mitades, una al norte y otra al sur.

La Tierra tiene un radio de 6.380 km. Consideramos que la Tierra se compone de un núcleo de hierro y níquel, en el que distinguimos un núcleo interno, entre los 6.380 y los 4.800 km, y un núcleo externo, entre lo 4.800 y los 2.900 km. A continuación, separada por la discontinuidad de Gútenberg, encontramos el manto interno, entre los 2.900 y los 900 km; y el manto externo, separada por la discontinuidad de Brich, entre los 900 y los 10 km. Por último, separada por la discontinuidad de Moho, encontramos la corteza o litosfera, entre los 10 km de profundidad, de media y la superficie. Por encima se encuentra la hidrosfera y la atmósfera.

Distinguimos dos tipos de corteza, la corteza continental y la corteza oceánica. La corteza continental se caracteriza por estar compuesta de materiales más ácidos, sedimentos de mucho más espesor y un mayor porcentaje de rocas metamórficas. La corteza oceánica, por el contrario, está formada, esencialmente, por rocas básicas, los sedimentos son muy escasos y las rocas metamórficas menos frecuentes. Así pues, la corteza continental es ligeramente menos densa que las oceánica y por eso se sitúa encima.

La Tierra posee dos movimientos básicos: el de translación, alrededor del Sol y que marca el año; y el de rotación sobre su eje y que marca el día. Además, tiene otros movimientos secundarios, el de precesión y el de nutación.

Consideramos en la Tierra cuatro puntos cardinales: el Norte, el Sur, el Este y el Oeste. Consideramos el Este u Oriente el lugar por dónde sale el sol (Levante) y el Oeste u Occidente el lugar por donde se pone (Poniente). Esto significa que la Tierra gira de Oeste a Este. En Norte sería el punto cardinal del horizonte, que cae frente a un observador a cuya derecha esté el Oriente. El Sur sería el punto cardinal del horizonte, diametralmente opuesto al Norte y que cae enfrente del observador a cuya derecha está el Occidente. Además de estos puntos cardinales hay otros secundarios. La rosa de los vientos consiste en la división del horizonte en cuadrantes del círculo. Se comienza a contar por el norte y en el sentido de las agujas del reloj. En las antiguas cartas de marear se dibujaban multitud de rosas de los vientos, con centro en los puertos e islas más conocidos.

Sobre la superficie terrestre podemos dibujar una red líneas imaginarias que nos permiten localizar cualquier punto objetivamente. Esas líneas son: lo meridianos y los paralelos.

Los paralelos son círculos menores que se disponen paralelos al ecuador al norte y el sur de éste. El ecuador es el círculo máximo con dirección este-oeste que divide a la Tierra en dos mitades, el hemisferio Norte y el hemisferio Sur. Los paralelos más importantes son: los círculos polares Ártico y Antártico, los trópicos de Cáncer y de Capricornio y el ecuador.

Un meridiano es una línea imaginaria que unen polo con polo. Se forma por la unión de todos los puntos en los que el Sol marca la misma hora solar. No son, pues, círculos máximos, sino la mitad de un círculo máximo: semicírculos. Desde 1884, convencionalmente, el meridiano 0º es el que pasa por Greenwich.

Gracias a estas líneas imaginarias podemos localizar cualquier punto sobre la Tierra. Para ello sólo tenemos que dar su latitud y su longitud.

Llamamos longitud a la distancia angular de un punto de la Tierra, al Este o el Oeste, con respecto al meridiano 0º. Convencionalmente el meridiano 0º es el que pasa por Greenwich (desde 1884). Para conocer la longitud de un punto debemos saber cuándo es medio día en el meridiano cero y cronometrar el tiempo de diferencia con el mediodía local. Esa diferencia dividida entre 4 nos da la longitud.

La longitud da la hora. En una rotación, la Tierra recorre los 360 grados de una circunferencia, según el sistema sexagesimal. En hacer ese recorrido tarda, convencionalmente, 24 horas. Esto significa que cada hora recorre 15 grados y cada cuatro minutos un grado. Un huso horario son los 15 grados que abarcan al Este y al Oeste de los meridianos cero, 15, 30, 45, 60, 75, 90, 105, 120, 135, 150, 165 y 180. Como estos meridianos son los que se encuentran en el centro del huso hay 7,5 grados al Este y 7,5 grados al Oeste del meridiano central. Existen tres tipos de hora: la hora solar (local), que es la que marca la incidencia del sol en cada meridiano; la hora media (GMT: Tiempo medio de Greenwich), que es la que marca el meridiano medio del huso horario correspondiente; y la hora de referencia que es la que marca el Gobierno de un país para su uso, y que puede estar adelantada o atrasada con respecto al GMT. En los polos, al no ser un espacio habitado y sometido a la legislación de un país no existe hora oficial. Los expedicionarios usan la hora de referencia del país con el que se relacionan para recibir suministros, o con el que comunican su situación. En el polo sur, donde existe bases científicas permanentes y es bastante más grande, la hora de referencia es la del país que controla el espacio aéreo por el que llega el avión que trae los suministros. No obstante, cada día se usa más el tiempo universal coordinado (UTC) u hora zulú, que es la hora del meridiano de Greenwich. No olvidemos que los husos horarios se crearon a finales del siglo XIX precisamente para coordinar los horarios de los nuevos sistemas de transporte (trenes), tanto dentro de un mismo país como entre países. Antes de esto cada ciudad tenía su hora solar correspondiente.

Llamamos latitud a la distancia angular entre un punto de la Tierra, Norte o Sur, y el ecuador. Se calcula por medios astronómicos: tomando la altura del sol sobre el horizonte a mediodía. En el hemisferio norte el punto Norte lo marca la estrella Polar, y en el hemisferio sur el punto Sur se encuentra estableciendo la posición de la Cruz del Sur. También se puede calcular la latitud de un lugar tomando como referencia estos puntos.

Los grandes conjuntos de la Tierra

En el planeta podemos identificar grandes conjuntos geográfico. Todo el relieve que podemos ver se encuentra en las tierras emergidas. Estas sólo ocupan un 29% de la superficie terrestre. El resto está ocupado por los grandes océanos. Hay cinco grandes océanos, el Atlántico, el Pacífico, el Índico, el glaciar Ártico y el glaciar Antártico. Dentro de los océanos podemos diferenciar regiones más o menos cerradas. Estas regiones se llaman mares, como el mar Cantábrico, el Mediterráneo o el Negro. En los grandes océanos circulan poderosas corrientes oceánicas. Las corrientes que van del ecuador hacia las latitudes altas son cálidas, como las corrientes ecuatoriales del Pacífico y del Índico, la corriente del Golfo, que comienza en el golfo de México y llega a la península escandinava o la corriente del Kuro-Shivo en las inmediaciones del Japón. Las corrientes que van de las altas latitudes al ecuador son frías, como la corriente de Húmboldt en Chile, la de la Malvinas, en Argentina, o la de Canarias.

Las tierras emergidas las agrupamos en seis grandes continentes: África, Asia, América, Oceanía, Europa y el Antártico, que no está habitado; aunque según las culturas la división puede ser diferente.

Las zonas llanas están vinculadas a los grandes escudos y macizos antiguos. Los escudos se localizan en las latitudes bajas y altas. Forman el núcleo de los grandes continentes y sobre ellos se acumulan sedimentos. Los grandes escudos terrestres son el africano, el brasileño, el canadiense, el siberiano y el chino-mongol. A menudo sobre ellas se desarrollan gigantescos sistemas fluviales: Amazonas, Paraná, Congo.

Los macizos antiguos son más pequeños y se sitúan en las latitudes medias, principalmente del hemisferio norte, Europa, como el macizo hespérico, sobre el que se organiza el relieve de la península ibérica, y el macizo central francés.

Los relieves plegados y fracturados se extienden por todo el mundo. Tienen su origen en la orogenia alpina. Podemos distinguir dos direcciones básicas, una este-oeste, que es la que sigue la cordillera Cantábrica, los Pirineos, los Alpes, Cárpatos y Cáucaso hasta enlazar con el Himalaya, la más grande cordillera de la Tierra. La otra dirección es norte-sur, que es la que adoptan la cordillera de las Rocosas y los Andes, dos de los más grandes y extensos conjuntos montañosos de la Tierra.

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